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El supuesto “posconflicto” se traduce para nosotros en el imperio progresivo del paramilitarismo

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos en contra de nuestro proceso de vida y de los derechos de la población de nuestro entorno.

Imposible Negarlo

Nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó acude nuevamente ante el país y el mundo para dejar constancia de las últimas agresiones de que ha sido víctima por parte de agentes directos e indirectos del Estado colombiano. Los hechos recientes son los siguientes:

 

No, no retrocedemos

De nuevo, nuestra Comunidad de Paz acude a la humanidad y la historia, esta vez, para manifestar nuestra máxima expresión de gratitud a todas las personas que desde los diversos lugares del mundo nos han sostenido con su fuerza moral insobornable al cumplir 20 años de comunidad.

Han sido 20 años de dolor, lágrimas y tortuosos momentos que han dejado en pedazos nuestros anhelos y esperanzas. En ese caminar, hemos visto arrancar la vida a muchos de nuestros hermanos y hermanas de nuestra comunidad, con el afán de acabarnos.

Han sido dos décadas de sufrimiento y dolor, donde los peores horrores de la guerra se han manifestado contra nuestro proyecto de vida. Pese a todo ello, hemos resistido pacíficamente y sobre todo creativamente con opciones alternativas creando espacios de vida en medio de la muerte y el horror.

Torturas, violaciones y asesinatos el pan de cada dia

De nuevo, nuestra Comunidad de Paz deja constancia de los nuevos hechos ante el país y el mundo, al mismo tiempo que el Gobierno Colombiano se niega a aceptar la presencia paramilitar en nuestros territorios. En los últimos días en San José de Apartado los paramilitares asesinaron al joven Yhovani Valle Guerra, violan a una menor, torturan, amenazan, roban gallinas y alimentos de la canasta familias sustento de las familias campesinas, mientras el gobierno se complace desde sus instituciones en afirmar que paramilitares no hay, razón sustentada en la peor infamia que cobra vidas humanas: